Quien no se ha cuestionado alguna vez si Dios existe, pregunta sublime que ha tenido a filósofos e intelectuales  en disputa por mucho tiempo. A pesar de que la creencia en un Dios puede pensarse como algo que uno cree únicamente por fe, pero  los católicos no creen lo mismo, pues para un católico la fe debe estar acompañada de la razón, como afirma el Papa San Juan Pablo II en su encíclica Fides et ratio debido a eso desde sus inicios, teólogos y filósofos católicos se han enfrentado a esta gran pregunta. De los cuales resalta Santo Tomas de Aquino. Una de las mentes más brillantes en la historia del pensamiento y que propondrá las 5 vías para demostrar que Dios existe y  que explicaremos a continuación.

Abraham Valdelomar

EN UN 3 DE NOVIEMBRE DE 1919 MURIO ABRAHAM VALDELOMAR

Escritor peruano; nació en la ciudad de Ica el 27 de abril de 1888 y murió en Ayacucho el 3 de noviembre de 1919; Abraham Valdelomar fue hijo de Anfiloquio Valdelomar Fajardo y de Carolina Pinto; siguió sus estudios primarios en la ciudad de Pisco y en la Escuela Municipal Nº 3 de Chincha, y los secundarios en el Colegio Nacional de Nuestra Señora de Guadalupe de Lima (1900-04), donde fundó la revista La Idea Guadalupana (1903) al lado de su compañero Manuel Bedoya.

El pasado sábado 23 de Julio se llevó a cabo, el lanzamiento del libro “Amor y Desamor en Felipe Pinglo”

Abelardo Gamarra Rondo

Abelardo Manuel Gamarra Rondo ("El Tunante"), fue un escritor, poeta, periodista, compositor y político peruano. Nació el 31 de agosto de 1850 en Sarín, Huamachuco, provincia de Sánchez Fajardo, departamento de La Libertad (Perú) y falleció el 9 de julio de 1924, en Lima, Perú.

Y lo podía ver.  Las llamas consumiendo la dicha que sus ojos admiraban cada vez que parpadeaba.  Desvaneciéndose en sus memorias, sus frágiles manos. Cada pitido, cada alerta, cada señal que intentaba dar su gruesa mano, ella se alejaba. Y en sus tristeza,  dejaba caer las lagrimas, mientras todo lo vivido sucedía en cuadros nítidos y feroces de su cabeza.

Aquellos pétalos que suavizan mi alma,

estampan su aroma en nuestras memorias,

aquellas manos que se deslizan, nos dibujan

recrean las curvas, el aire se agita

se posa la luna, lejana, relaja

tu rostro en ella se halla.

Del cielo brota, la marea cálida de Abril

de noche observa a mi marea surgir

estas ahí presente, aullante, me mira

y aquellos cabellos rozan esa marea,

me emborracha a la luz de la luna.

La Quinua

Miles de años se sembró
la quinua en nuestro suelo,
que no se arme un revuelo
por lo que afirmo yo.
El español relegó
su consumo cuando vino
pero nuestro pueblo andino
al instante reaccionó
y así fue que cultivó
mucho más al campesino.

El mar de mi Callao acunó al Huáscar,
Tal vez con más amor que se da a un niño
amor que saturó a la gente del puerto
al recibir tu brisa, mar amigo;
por eso el chalaco es hombre honesto
alterne con quien lo haga, es muy sincero,
es leal, íntegro fiel y caballero
cual se llamó a Miguel de mares nuestros.

Caitro Soto

Santiago Venturo Ferré escribió en homenaje a Caitro y el cajón, donde dice lo siguiente: 'Al que toca piano se le dice "pianista", al que toca guitarra... "guitarrista", el "violinista" toca el violín, la trompeta el "trompetista" y el cajón el "cajonista". (...)